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miércoles, 29 de febrero de 2012

Batalla en la batalla

Cuando la locura se instala en tu vida
es muy difícil dejarla marchar
te engulle en la espiral de los imposibles
susurrando mientras duermes la alternativa
la opción
Cuán fácil es caer en su juego.
Enredaderas de sueños aprisionan tu mente
dicen "vuela", la razón reniega
Se enzarzan en una batalla con más ideales que banderas
¿Quién ganará?
Solo queda la espera, o el manicomio.
Y mientras dentro de la coraza se ametrallan a verdades
dos bandos, dos trincheras, dos opciones
los ojos ven pasar la vida vacía.
Por cada lágrima que derraman
se aviva un ideal.
Cuando la locura se instala en tu vida
es muy difícil dejarla escapar
Lo peor que puedes hacer para evadirla
es...
La respuesta duerme impaciente en el corazón.


The song maker says, "It ain't so bad"
The dream maker's gonna make you mad
The spaceman says, "Everybody look down"
It's all in your mind...

miércoles, 1 de febrero de 2012

"We no speak americano"

La Universidad Carlos III de Madrid presume-con indiscreta prepotencia- de muchas cosas:

-Su excelencia,
-de ser la pública diferencia,
-Su experiencia en el Plan Bolonia...

y lo mejor de todo, de la opción bilingüe en algunos de sus estudios de grado, como periodismo.

Cuando ingresé en tan "venerada" Universidad, inocente de mí, creí que cursar una carrera en inglés supondría un reto pero valdría la pena: a la hora de buscar un empleo, me pondrían la alfombra roja. "Graduada en periodismo con opción bilingüe por la Universidad Carlos III de Madrid". Queda bien, no me lo negaréis. Al igual que mis compañeros, estaba dispuesta a todo por ese papelito.

La realidad no dudó en aparecer desde el primer cuatrimestre, pero bah. Todos tenemos una asignatura que se nos atraviesa y no todos los profesores son perfectos, se aguantaba.

Llegó la segunda parte del primer tiempo... En efecto, la cosa comenzó a ir a peor. Mientras  contemplaba como mis compañeros de español aprendían como locos y se enamoraban cada vez más de la carrera, yo empezaba a detestarla.

Ahora, a mitad de camino, me gustaría volver a ser aquella joven inocente que hace unos años rellenaba el papel de solicitud para formar parte de tan "excelente" institución académica. Sus criterios de selección del personal docente para impartir las clases en inglés no son "excelentes" precisamente. Dar una clase en un idioma que no es el tuyo es difícil, por supuesto. Hay profesores que merecen un aplauso-afortunadamente, no todo ha sido ni es un calvario absoluto-pero llega un punto en el que la situación se vuelve insostenible.Mis compañeros y yo no estamos aprendiendo, sino desaprendiendo. Más que la alfombra roja, el día de mañana me pondrán el felpudo roñoso de los chinos. 

Desconozco si el puesto de profesor en la opción bilingüe está condicionado por algún tipo de mafia o sorteo de lotería, lo que está claro es que esto solo puede ser definido con una palabra: cachondeo. Más que plan bilingüe, yo bautizaría este circo como "plan Spanglish". Se ríen en nuestra cara y nosotros, hartos de la que se nos ha venido encima, agachamos la cabeza. Tampoco nos lo ponen fácil. Tristemente, en una universidad, cuentan las peticiones de todos menos las de los alumnos. El despotismo ilustrado de Carlos III no ha muerto.

domingo, 22 de enero de 2012

Oda a la almohada

La entrada de hoy va dedicada a la única cosa por la que daríamos todo lo que tenemos con tal de estar con ella; esa que está ahí para ser abrazada, testigo paciente de nuestros bosques nocturnos y nuestros sueños, la única que estará ahí para siempre, amiga fiel de los momentos más cómodos y placenteros de nuestra vida, de nuestras lágrimas y horas de pereza...

La almohada.

Pueden quitarme lo que quieran pero si me arrebataran la almohada, una gran parte de mí moriría. Comprendedlo, llevamos juntas ¡AÑOS! Si cobrase vida estoy segura de que me casaría con ella, porque la santa paciencia que tiene con nosotros no la tiene nadie. Es la única con un par para aguantar tanto a nuestra cabeza como a la insoportable levedad de nuestro ser. Yo no cundiría en pánico si las paredes hablaran pero si a mi almohada le saliese una boca y un ramalazo indiscreto, tendría que cambiarme de nacionalidad, sexo y planeta. No sería la única, estoy segura.

Algunos pueden creer que es un absurdo que haya podido perder tiempo escribiendo sobre un objeto inanimado. Señores, pasamos cerca del 20% de nuestro tiempo durmiendo, la mayoría de él en nuestra almohada, por no hablar de su otras y múltiples funciones. Eso lo dejo a la mente calenturienta de cada uno.

 No es por nada, pero le dedicamos una parte considerable de nuestra vida, merece esto y más. Si existe el día internacional de las palomitas de maíz  ¿Por qué no el de la almohada? Habría que planteárselo.

lunes, 16 de enero de 2012

"Opinas conmigo o contra mí"

Es un hecho que el ser humano tiende a exponerse al clima de opinión que más se asemeja a sus criterios. Es normal, no suele sentarnos muy bien escuchar una convicción diferente a la nuestra, más cuando está perfectamente argumentada. Nos sentimos indefensos, sin saber que responder y con la presión de tener que decir algo... Todo menos reconocer que la otra persona tiene razón ¿Cómo hacerle esa jugarreta a nuestro orgullo?

Tendemos a pensar que no hay más verdad absoluta que la nuestra y en cuanto al resto del mundo...Pobrecitos, ya abrirán los ojos. Llegados a este punto he de decir que me declaro algo perspectivista: cada cual tiene su propia imagen de la vida, luego en esta gran pelota azul subsisten aproximadamente 6.000 millones de verdades distintas y esas actitudes están creadas por nosotros+ nuestra circunstancia ¿Y qué pasa con las matemáticas, la física o la biología? ¿Acaso no hay algo más "objetivo" que eso? ¿Y las leyes? ¿Cada uno las ve de forma distinta? ¿Deberíamos tener un Derecho individual? 

Nada de eso. Dado que somos egoístas (la sociedad nos ha educado así) y tendemos a buscar nuestro bienestar cueste lo que cueste, necesitamos regularnos con "verdades absolutas adaptadas a los tiempos" para no volvernos locos y acabar tirándonos de las orejas. Todo es refutable y ninguna verdad permanece. De hecho, en lo que a esos juicios absolutos se refiere "son inocentes hasta que se demuestre lo contrario".

Genial, me he desviado. Lo que quería decir en este post es que nos consideramos tolerantes, pero solo aceptamos los puntos de vista que son similares a los nuestros. Si algo he aprendido últimamente es que cada uno tiene sus razones para hacer lo que hace (si no, no se comportaría así) y que una de las gracias de vivir es comprobar la gran variedad de puntos de vista que existen sobre un mismo tema. Porque no hay dos opiniones exactamente iguales aunque nos empeñemos en creerlo y en dividirnos en dos bandos: "los que opinan conmigo o contra mí"


domingo, 27 de noviembre de 2011

Estela

Luces, música y acción. La noche se desarrollaba sin percances, como tantas otras: grupos de amigas cotilleando, cazadores en busca de su presa y amigos chocando los cinco. Me gustaba aquel sitio. Las canciones eran conocidas pero sin llegar a ser la melodía repetitiva de moda. Tenía pensado irme pronto, en dos días me enfrentaría a un examen horrible de derecho constitucional. Desde pequeño odié el desorden y las normas sin explicación. Dicen que ser abogado es muy vocacional, que hay que currárselo para no ser uno más. Algunos creen que las leyes son áridas, a mi me gustan, lo razonan todo. Siempre he sido una persona con los pies en la tierra, he sabido mantener mis sentimientos a raya. Si el yo del pasado se encontrara con el yo de ahora seguramente ni se dirigirían la mirada, no se reconocerían.

Al caso, estaba a punto de despedirme de mis compañeros cuando alguien me dio un golpecito en el hombro. Era un amigo acompañado de una chica. Físicamente me pareció una personita curiosa. Era menuda, de mofletes marcados, enormes ojos verdes y largo cabello ondulado. No era un bellezón en el sentido estricto de la palabra, pero tenía algo. Se llamaba Estela, no salía mucho y era una enamorada de Freddy Mercury. No sé si fue el atontamiento del alcohol, que enseguida encontramos gustos comunes o que quería una excusa para no estudiar, pero me quedé. No unos minutos más, sino hasta que cerraron el bar. Me despedí de Estela con un remolino en la tripa, el que se forma cuando intuyes que has conocido a alguien especial. No en el sentido amoroso, eso vendría después. Simplemente una persona con la que sabes que harías muy buenas migas.

Pasaron las semanas, saqué un notable en el examen y me olvidé de Estela-o intenté no pensar en ella. Me culpaba a mí mismo por no haberle pedido el número, Tuenti, dirección de mail… ¡Algo! Anda que no hay chismes para mantener el contacto hoy día.  La suerte me sonrió un viernes, cuando el que me la había presentado me propuso salir con su grupo. Acepté sin dudarlo. Ella vino, otra vez el pelo suelto cayendo por los hombros. Sonreía poco pero cuando lo hacía, valía la pena detenerse a mirarla.

Así, intercambiamos números y comenzamos a “coincidir”. Lo escribo entre comillas porque siempre que veía la oportunidad  provocaba que mis planes se parecieran  a los suyos. Tras cada despedida se confirmaban más mis deseos de volver a verla. Ella mantenía las distancias, pero se le daba fatal disimular las miradas furtivas y los coloretes. La fuerza del destino nos hacía repetir; encontrarnos una y otra vez hasta decidir que era hora de dejar de perder el tiempo y quedar con ella, a solas.

Recuerdo la primera “cita”. Fuimos al cine a ver la última de Woody Allen. No ocurrió nada. Las siguientes fueron increíbles, lo pasábamos en grande: reíamos, filosofábamos, nos acariciábamos…pero nada. La intentaba besar y me apartaba la mirada o se encogía. Recuerdo que una vez me dijo “te prohíbo terminantemente enamorarte de mí. En el momento que eso ocurra, esto termina” Era la princesa helada de corazón impenetrable. Por mucho que me esforzara, nada le ablandaba. Eso cada vez me frustró más. Me zambullí en un círculo vicioso basado en la incertidumbre y el agobio ¿Le gustaba de verdad? ¿Jugaba conmigo? ¿Estaría enamorada de otro? Las tres ideas me mataban por dentro. Lo peor de todo es que cada vez que intentaba sacar el tema, ella lo evitaba.

Un día me dijo que no quería volver a verme más. Aquello me apuñaló el corazón. Volví a rogarle explicaciones, otra vez el silencio. Ocurrió algo insólito, rompí a llorar. Nunca había derramado lágrimas por una chica, pero esa maldita incertidumbre de amar a alguien que no puedes tocar me apuñalaba el estómago y el pecho. Ella se acercó a mí, me acarició el pelo, la cara. Era imposible que no me quisiera, lo sentía. ¿Por qué me hacía esto?

-Te advertí que no te enamoraras de mí.
-Es imposible, lo siento. Eres la única persona con la que quiero estar, lo creas o no. No sé por qué levantas esa muralla entre tú y yo, creo que te he demostrado ser digno de confianza. Si de verdad quieres dejarme, mírame a los ojos y dime que no me quieres.

Levantó la cabeza poco a poco. El corazón me latía a mil por hora. No sería capaz, no… Su mirada verde tristeza posándose en la mía. Brillaba con la luz de la luna proyectada sobre el agua. Abrió la boca, no quería escucharlo.

-Tengo SIDA

¿Cómo reaccionas a eso? Enseguida supe lo que debía hacer. Era ella, la mirada que había estado esperando. No quería a otra y la vida se vive más intensamente cuando sabes que te queda poco tiempo. Me acerqué a ella, le retiré el pelo de la cara. Estábamos más cerca que nunca, a distancia de labios. Dicen que el amor te vuelve loco de atar. Te hace creer que puedes mandar al traste toda tu planeada vida solo por ver a la otra persona sonreír, por su felicidad. Lo que estaba a punto de hacer iba a cambiar mi vida, pero si esta iba a terminar pronto, debía ser junto a mi Estela.

-Me da igual

Esta es mi declaración. Pasé tres maravillosos años con ella, pero la culpa terminó por consumirla y decidió desaparecer. No se perdonó el haberme arrastrado a esto, nunca entendió que la decisión había sido solo mía. Ella no me indujo a nada. Cuando leáis esto me hallaré en medio de la nada contemplando las estrellas. Una de ellas me recordará al brillo de sus ojos. Cada vez que miréis al cielo y la luna esté más brillante que de costumbre, seremos nosotros. Algún día nadie tendrá que pasar por esto.





jueves, 27 de octubre de 2011

Lo cotidiano.

Este pequeño ha tardado meses en resucitar,  el pobrecito es más bien lento :)


Los días cruzaban el camino de su vida aburridos, insulsos, sin sentido. Solía saludarles con un movimiento de cabeza pero en seguida apartaba la vista y se ocupaba de otra cosa.  Evitaba la conversación con ellos a toda costa ¿Para qué? Siempre la misma mierda de color distinto.

No distinguía entre ayer y mañana, todo eran una sucesión de horas que repetían la misma historia vacía: despertarse, desayunar, estudiar, comer, otra vez estudiar, dormir... En ninguna de esas tareas aparecía la palabra "vivir". Era incompleto, sin sentido. Parecía programado para satisfacer continuamente las necesidades artificiales de la sociedad y alimentar las expectativas de los que le rodeaban. Una existencia diseñada para encontrar la felicidad en la aceptación de los otros, hacer "lo normal", "lo que se espera", "lo correcto"...A veces despertaba gritando ¡¿Lo correcto a ojos de quién?!

Entonces se daba cuenta de que la respuesta no estaba en ese patrón social, sino en sí mismo. Somos egoístas en todo menos en lo esencial, ahí sufrimos una preocupante carencia de amor propio.

Es por eso que tanto él como gran parte de la sociedad había caído en ese círculo vicioso dedicado a insuflar inseguridad y aprovecharse de ello inyectando su veneno en forma de consumismo (como forma artificial de llenar ese vacío emocional) y materialismo, el "tanto tienes tanto vales". Un mercado que comercializa con las emociones y las devalúa, provocando que pierdas tu norte y te "pone los pies en la tierra" alegando que lo que quieres, lo que te haría feliz, no es útil. No da dinero ergo no es práctico ¿De qué les sirves, pues?

Estos instantes de reflexión duraban poco, enseguida aparecía ese remordimiento (que no conciencia, ella solo se preocupa por tu ego y no repara en el exterior) susurrando que esas cábalas eran una pérdida de tiempo y que había que"bajar los pies a la tierra" y no perder el tiempo en transcendentalismos. Entonces la rueda se activaba, los días volvían a imitarse. Otra vez, nada nuevo bajo el sol.

"Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente sobrevive, eso es todo". Oscar Wilde

martes, 7 de junio de 2011

Fénix.

Porque no hay mejor diario indiscreto que un blog, BlogyourEGO resucita con un enfoque totalmente distinto. En su momento comenté que algún día escribiría mi propia filosofía de la vida así que, como dirían en tropecientas películas americanas: ha llegado la hora. Es hora de que este pequeño vuelva a nacer sin imposiciones externas (también conocidas como  trabajos universitarios ) y siga sus propias reglas... hasta que me canse o deje de tener tiempo. ¡Allá voy!